Mi visión del liderazgo
Un liderazgo que empieza por uno mismo
y se construye con otros
Creo en un liderazgo que empieza por el conocimiento de uno mismo y se construye en la relación con los demás. Un liderazgo que combina confianza y exigencia, que sabe escuchar y que no necesita tener siempre todas las respuestas.
A lo largo de mi trayectoria he aprendido que las organizaciones no se transforman únicamente cambiando estructuras, procesos o estrategias. También necesitan que las personas que las dirigen revisen sus planteamientos, desarrollen nuevas capacidades y encuentren otras formas de pensar, decidir y actuar.
Por eso, entiendo el liderazgo como un proceso de aprendizaje continuo. Un proceso que exige autoconocimiento, responsabilidad y disposición para cuestionar lo que damos por hecho.
El liderazgo comienza por uno mismo
El autoconocimiento no consiste únicamente en identificar nuestras fortalezas. También implica reconocer nuestras limitaciones, revisar nuestros comportamientos y entender cómo pueden afectar a los demás.
En posiciones de responsabilidad, esta capacidad resulta especialmente importante. Cuanto más conscientes somos de nuestra manera de actuar, más posibilidades tenemos de elegir cómo responder ante un problema, una conversación difícil o una decisión que afecta al equipo.
Las organizaciones se transforman a través de las personas
Esto tiene una implicación importante para quienes dirigen: no basta con pedir a los equipos que trabajen de otra manera si la propia organización continúa reforzando las mismas dinámicas de siempre.
La cultura, las responsabilidades, las formas de tomar decisiones y el comportamiento de los líderes condicionan la manera en que una transformación se desarrolla. Por eso, el trabajo sobre las personas debe estar conectado con la realidad organizativa y con los objetivos que se persiguen.
Liderar no significa tener todas las respuestas
Escuchar otras perspectivas, contrastar ideas y reconocer que podemos estar pasando por alto algo importante también forman parte del liderazgo.
En ocasiones, estamos tan centrados en resolver un problema que nos cuesta cuestionar la manera en que lo estamos planteando. Una conversación con otras personas puede ayudarnos a descubrir alternativas que no habíamos considerado o a identificar preguntas que todavía no nos habíamos hecho.
Acompañar a un directivo no consiste en decidir por él. Consiste en ayudarle a examinar su situación con mayor perspectiva, valorar distintas posibilidades y tomar sus propias decisiones con más elementos de análisis.
Porque, a veces, avanzar no empieza por encontrar una respuesta, sino por formular mejor la pregunta.
Confianza y exigencia deben ir de la mano
Liderar también implica establecer expectativas claras, afrontar conversaciones difíciles, tomar decisiones y asumir las consecuencias de lo que hacemos. La diferencia está en cómo se ejerce esa responsabilidad y en la relación que se construye con las personas.
La confianza permite abordar las dificultades con mayor apertura. La exigencia ayuda a mantener el compromiso y a convertir las intenciones en acciones. Ambas necesitan estar presentes para que los equipos puedan desarrollarse y afrontar sus retos.
También es importante aceptar que no siempre vamos a tener certezas. Reconocer una duda, escuchar una opinión diferente o revisar una convicción no debilita necesariamente el liderazgo; puede ser una forma de ejercerlo con mayor conciencia y responsabilidad.
El liderazgo se demuestra en los comportamientos
Se refleja en la manera de escuchar, delegar, comunicar una decisión, gestionar un desacuerdo o dar espacio a otras personas para que asuman responsabilidades. También se manifiesta en la coherencia entre lo que decimos y lo que hacemos.
Por eso, el desarrollo del liderazgo no debería quedarse únicamente en la transmisión de conceptos o en la definición de buenas intenciones. Necesita conectar con situaciones reales y ayudar a las personas a revisar cómo actúan, cómo se relacionan y qué pueden hacer de otra manera.
Los cambios relevantes se construyen a través de decisiones y comportamientos concretos. Y para que puedan mantenerse en el tiempo, deben tener sentido tanto para quienes los impulsan como para las personas que forman parte de la organización.
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LIDERAZGO Y TRANSFORMACIÓN
Las organizaciones también necesitan aprender a cambiar
El desarrollo de las personas y la transformación de las organizaciones están estrechamente relacionados. Los cambios necesitan una dirección clara, pero también personas dispuestas a aprender, asumir responsabilidades y actuar de otra manera.
Una forma de entender el liderazgo que sigue evolucionando con cada experiencia y cada conversación.
DE LAS IDEAS A LA PRÁCTICA
El liderazgo también se construye en la práctica
Mi actividad profesional se desarrolla en distintos ámbitos, vinculados por el interés en las personas, el liderazgo y los retos de quienes dirigen.
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Reliability & Responsibility.
At Herrington, we believe building trust builds better business. To cultivate trust, four basic core values guide our behavior in all aspects of our business.